Mostrando entradas con la etiqueta oculto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oculto. Mostrar todas las entradas

viernes, 6 de mayo de 2011

Reflejos

Cada mañana, abro la puerta y entro en esta habitación que es parte de mí. Respira conmigo y sin mí, muere y desaparece a la vista. Conozco sus rincones, sus matices y la cadencia con la que las cortinas se mecen si el aire nos visita. Me miro y veo mi reflejo con el aura que la luz dispensa cuando entra por la ventana y entonces, sonrío con la falsedad que esconde el más oculto sentimiento de desolación.  Me giro y encaro la puerta, se abre y se cierra. Pero mientras ella marcha para buscar  a quien usó su oportunidad de ser feliz, yo me quedo aquí, dentro del espejo, esperando a que vuelva. En esta habitación que es parte de mí, que respira y sin mí; muere y desaparece a la vista.

jueves, 28 de abril de 2011

Lo que la lluvia esconde

Siempre lo he sabido, es una de esas cosas que conoces desde que tienes uso de razón. Es algo espeso, que se alimenta de vibraciones y pensamientos que flotan en el aire. Miro por una ventana y lo veo, transparente pero turbio a su manera y denso, muy denso. Como cuando miras a través de gelatina neutra. La gente camina agazapada bajo los paraguas, y sus rostros parecen derretirse cuando dejo de mirarlos. Si pudiera mirarlos  durante más tiempo, vería que son masas deformes que se mantienen lo justo para pasar desapercibidos.  Empecé a reparar en ello cuando alguien dijo de la lluvia y la tristeza pero no era cierto. No hay tristeza, solo una sensación de vacío porque hay algo en la lluvia que te roba plenitud y lo devora a escondidas. Ni el humo escapa a la fina lluvia de agua del sur o los torrenciales mares que caen del cielo en la costa occidental. Tiende a alimentarse, como todos.


Pocas veces salgo ya cuando está lloviendo. No entiendo a la gente que lo hace solo por el placer de que la lluvia caiga sobre ellos. Cuando salgo, procuro mantenerme a cubierto, porque no quiero que me toque, que me roce, ya es bastante con la humedad que deja en el aire. Pienso que esa humedad es su red, como si fuera un marinero que pesca en aguas tranquilas, incautas, desesperadas al fin y al cabo.  Caminar por la calle mirando al suelo, es lo que más gracia le hace, bajamos la cabeza para no mojarnos ¿?  Nos cubrimos con las manos la cabeza. Sí ,se ríe mucho de nosotros. Si te fijas bien, puedes ver cómo se ríe en los charcos, solo que cuando llegamos a ellos los pisamos y deformamos la imagen, pero está ahí, mirando cómo pasamos y agarrándonos los tobillos con sutileza.


Gelatina, siempre pienso en ella cuando miro por la ventana. La gente parece atrapada en el exterior en una gelatina que lo ocupa todo, como en ámbar, pero sin ese toque amarillento. Todo se ralentiza y es porque se les está escapando la vida mientras lo que la lluvia esconde, la mastica despacio pero irremisiblemente. Y eso es lo que más terror (me) causa, porque esperas algo salvaje, irracionalmente violento, pero no es así, es terriblemente continuo y tranquilo, Si pudiéramos escucharlo sería como el sonido que producen los ratones detrás de la pared, un continuo roer sin descanso. Al final no le quedará nada que roer, morirá de inhalación y la lluvia cesará para siempre.

Pero hoy, sigue lloviendo.