Una mañana no estaba, ya me había acostumbrado a verlo al pasar. Nos manteníamos a distancia, alguna vez me pareció que me miraba, aunque nunca le vi hacerlo. Era solo esa sensación, como cuando miras después de deslumbrarte e intentas focalizar ese halo rojizo que no hace más que moverse. Una sensación de retardo. Llegué a mi despacho de la 6ª planta, tampoco Dean apareció esa mañana. Luego supe que estaba en comisaría por haber atropellado a un tipo de camino a la oficina. No me extraña, la noche antes pasamos tres veces por el aseo del Donner´s con alguna excusa que no consigo recordar. El tipo murió horas después. Era un ingeniero nuclear ruso, Yuri “nosequenco”, todos terminan en enco o en of. Alguien dijo que le sonaba el nombre, de proyectos de esos que salen en el Nacional Geographic y que todos dicen ver. Pero eso fue antes del 87, antes de Gorvachev. Ahora, se ganaba la vida como barrendero. No se, daños colaterales del capitalismo supongo.
Si la casualidad te trajo aquí, espero que a ti sí te sirvan.
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lunes, 18 de abril de 2011
Perestroika
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